Niños de papel, Gervasio Troche, 2013, Acuarela

Tarde de museo

octubre 7, 2013  |  Arte, Artistas, Educación

El Corner del Arte del Guggenheim Bilbao acerca el museo a niños de 2 a 8 años. Allí pintan, recortan, pegan, diseñan… desarrollan su creatividad y conocen la obra del artista que está en exhibición

Domingo en familia. “¡Tarde de museo!” Decidimos. Y nos acercamos al Guggenheim Bilbao acompañados por nuestros niños, dos pequeños de 3 y 5 años poco acostumbrados a contemplar arte contemporáneo. Esa tarde, sin embargo, será diferente. Compramos nuestros tickets y dos más para el Corner del Arte. “¿Qué es esto?”, pregunta el mayor cuando llegamos al rincón de los niños del museo, privilegiadamente situado en el atrio del imponente edificio de piedra, titanio y cristal que, hace más de una década, construyó Frank Gehry bordeando el Nervión. El espacio está integrado en el museo, lleno de arte, de pequeñas manos en ebullición. Es un taller para niños, un proyecto que permite que todos los visitantes, independientemente de su edad, disfruten del museo.

En este espacio colorista se realizan actividades creativas adaptadas a niños de 2 a 8 años: pintar, recortar, pegar, diseñar… con el objetivo de trabajar los conceptos, las imágenes, la técnica del artista cuya obra exhiban en esas fechas. Todo, para enseñar a los niños a apreciar el arte, potenciar su creatividad y convertir la tarde de museo en un rato inolvidable. Mientras tanto, los padres disfrutamos de la exposición sin la incómoda sensación de molestar al resto de la sala.

Esta iniciativa no es la única que desarrolla el Guggenheim para los niños. Además del Corner del Arte, el museo cuenta con un Taller de Retratos y Relatos para niños de 3 años, un Laboratorio de Arquitectura en el que niños de 5 a 10 trabajan con maquetas y juegos, y Baby Art, un espacio en el que bebés de 6 a 12 meses descubren el sabor de los colores, el sonido de los materiales y la textura del espacio, junto con sus padres.

Junto al Guggenheim, son muchos los museos que presentan ricos programas para acercarse a los niños y a las familias. “¿Sembrar?” Pensarán algunos. “¿Difundir el legado del arte? ¿Cumplir una misión educativa? ¿Incrementar facturación?” Apuntarán otros. Marta Arzak, Subdirectora de Educación e Interpretación del Museo Guggenheim Bilbao nos explica que el arte permite permite a los niños descubrir, explorar y entender la realidad “de una forma creativa y personal”. “Parte importante de nuestro trabajo educativo es propiciar el dialogo sobre arte y sobre el proceso creativo para que los niños exploren temas diversos de una manera imaginativa y personal. Este objetivo forma parte de nuestra misión general dentro del museo de compartir información y conocimiento sobre la colección permanente, las exposiciones temporales y la arquitectura del Museo Guggenheim Bilbao”, añade Arzak.

Sean cuales sean los objetivos, lo cierto es que este tipo de iniciativas permiten que un público mayor acceda a los museos sin las restricciones o cortapisas de antaño.

Tate Kids

Vayamos a otro museo. La Tate Gallery nos propone Tate Kids, un espacio diseñado para niños de entre 5 y 12 años. Sharna Jackson, responsable de Tate Kids, subraya la diferencia entre trabajar con niños de distintas edades. “Los niños de 5 y 12 años son dos extremos, tienen diferentes necesidades, habilidades, expectativas”, apunta. “Además, en nuestra web también tenemos en cuenta a los padres y profesores, que gestionan su tiempo online”. De este modo, dan respuesta a distintos públicos con contenido divertido, inteligente, con valor educativo”. Si visitamos su web nos encontramos algo único: My Gallery, una comunidad virtual en la que los niños crean perfiles, suben sus obras de arte, crean y graban sus dibujos en Tate Paint e incluso sus graffitis en Street Art. Además, disponen de un blog en el que los niños relatan sus experiencias en el museo, una sección de películas y otra de e-cards.

La Tate Gallery, uno de los museos más visitados del mundo, se propuso crecer en el segmento infantil con Tate Kids

Antes de lanzar Tate Kids, en el verano de 2008, la web del museo recibía 1 millón de hits mensuales. De ellos, muy pocos eran niños. La Tate Gallery, el 4º museo más visitado del mundo por detrás del Louvre, el British Museum y el Metropolitan de Nueva York, con más de 5 millones de visitantes anuales, se propuso crecer en el segmento infantil. Sabían que tenían recorrido. Y lo lograron con contenido relevante, colorido e imaginativo que engancha y entretiene a los niños, al tiempo que les educa. Las tecnologías aprietan el paso y, por eso, Tate Kids apuesta por el diseño de juegos y aplicaciones digitales, “que es lo que más les gusta a los niños”. El proyecto más ambicioso que han desarrollado hasta ahora es Wondermind, una web que vincula arte y ciencia para niños de más de 10 años. Y su próximo objetivo es llegar a niños más pequeños, de 2 y 3 años, con apps pensadas para ellos.

La experiencia del MOMA

Corners del Arte, aplicaciones digitales… pero vayamos más allá. Si cruzamos el Atlántico, la experiencia del MOMA de Nueva York nos abruma. ¡Son casi centenarios! Empezaron a trabajar con niños en 1937, cuando Víctor E. D’Amico abanderó su Education Project. En aquellos años de contiendas europeas dieron sus primeros pasos el People’s Art Center, el Children’s Art Carnival y un programa de television para la NBC, The Enchanted Gate, que introducía a niños y adultos en las técnicas y materiales del arte moderno. En la actualidad, el área de Kids & Families del MOMA trabaja para atraer a las familias al mundo del arte, promover su interrelación y su contacto con el MOMA. “Las familias nos dicen que estos programas son muy valiosos, que les permiten disfrutar de tiempo de calidad juntos, contemplar obras de arte y comentarlas con los niños”, señala Cari Frisch, Associate Educator del Dpto. del Family Programs del MOMA.

En el MOMA empezaron a trabajar con niños en 1937, cuando Víctor E. D’Amico abanderó su Education Project

Frisch nos explica que las familias acuden al MOMA con distintos niveles de “experiencia”. Algunos por primera vez, en ocasiones uno de los padres es artista y cuenta con obra propia en exposición, una familia puede estar en Nueva York de paso, de vacaciones, o asistir con frecuencia cada fin de semana. Cada uno tiene sus expectativas. Y pensando en todos ellos, el MOMA organiza visitas gratuitas sobre temas como Lugares y Espacios, Retratos, Objetos: de lo Cotidiano a lo Extraordinario, o Técnicas y Materiales. “En una visita típica de 1 hora nos centramos en 3 ó 4 obras de arte. Invitamos a niños y mayores a que compartan sus ideas con el resto, a que busquen una evidencia visual de lo que quieren expresar en la obra de arte”. Y cuando termina la visita, según les cuentan, esas charlas continúan más allá del MOMA.

Las actividades del MOMA para niños y familias se financian con el presupuesto anual del museo y con donaciones privadas. Los programas se desarrollan los fines de semana, nueve meses al año, e incluyen talleres, charlas con artistas, visitas guiadas y visualización de películas. También editan guías para familias y cuentan con audio guías para ayudar a los niños a explorar libremente la colección del museo. En los últimos 5 años han desarrollado espacios interactivos como el MoMA Art Lab: People y han lanzado una nueva app para niños, MoMA Art Lab.

“¿Estáis en contacto con educadores, padres, niños, para testar vuestras ideas, vuestros proyectos?”, preguntamos a Frisch. “No siempre”, señala. “Solemos preguntar a las familias de manera informal sobre nuestras ideas, y planificamos los talleres con nuestros propios educadores. Normalmente, las primeras semanas de cada Lab son como un piloto, un periodo de prueba, para confirmar si funciona o qué deberíamos cambiar”. “¿Qué impacto tienen este tipo de programas en la educación de los niños, en su futuro?”, insistimos, deseosos de obtener una respuesta positiva. “Esperamos que así sea, que las familias se acerquen al arte contemporáneo y estén cómodas en el MOMA –señala Frisch. Es gratificante ver a padres e hijos que nos han visitado durante años, saber que se sienten como en casa y ver cómo participan en charlas sobre arte moderno y contemporáneo”.