Niños superdotados, Puño, 2014, Ilustración Digital

Perfeccionistas, imaginativos, curiosos… ¡superdotados!

enero 15, 2015  |  Educación

Tienen un vocabulario muy amplio, aprenden palabras fácilmente, hablan con rapidez, recuerdan cada detalle, son creativos, curiosos, preguntan sin parar… Hoy hablamos de niños superdotados.

No hay madre o padre que no piense que sus hijos son los más guapos y los más listos del parque. Muchos, además, no pueden callárselo: los que antes caminaron, los que antes empezaron a hablar, los que mejor inglés tienen en el colegio, los que mejor suman, restan, pintan… De ahí, a ser superdotados, hay mucho camino según los expertos en psicopedagogía.

Y nos preguntamos, ¿cómo podemos saber si tenemos un hijo superdotado?, ¿dónde está el límite entre un niño con talento, un niño precoz y uno de verdad superdotado? Los expertos diferencian entre 4 áreas de desarrollo: lenguaje, aprendizaje, movimiento y creatividad.

En cuanto al lenguaje, los niños superdotados tienen un vocabulario muy amplio, empiezan a hablar muy pronto, y se expresan con rapidez. Son capaces de construir frases largas y complejas y destacan en clase por su manera de expresarse. Además, estos niños aprenden fácilmente, tienen mucha memoria y disfrutan preguntando, observando, para entender cada cuestión en profundidad.

A nivel de movimiento, los expertos constatan que en general también aprenden a gatear y caminar pronto, a controlar su cuerpo, como una señal más de un rápido desarrollo cognitivo. Además, son imaginativos y utilizan su creatividad para resolver problemas y aportar soluciones innovadoras.

Brillantes en matemáticas

¿Alguna carencia? En ocasiones, según la National Association for Gifted Children, los niños superdotados pueden enfrentarse a limitaciones a nivel social o afectivo que hay que compensar. Además, señalan los expertos de la asociación estadounidense, uno niño superdotado en un campo no tiene por qué se superdotado en todo, es frecuente que desarrollen distintas habilidades de manera asíncrona, pudiendo ser brillantes en matemáticas y mediocres en lectura, por ejemplo, y en ocasiones tienen altos niveles de estrés y ansiedad que deben aprender a gestionar.

Y, ¿cómo podemos saber si un niño es superdotado o simplemente tiene talento? Según Lewis Terman, el primer psicólogo que acuñó el término superdotado (gifted), se consideran superdotadas las personas en la franja superior del 1% en los tests de inteligencia según la escala Stanford-Binet. Otros expertos consideran superdotados a quienes poseen un conciente intelectual de 130 o más. Pero, más allá de números, todos coinciden en que los superdotados tienen grandes habilidades personales: motivación por lo que les gusta, inmensas ganas de aprender, creatividad, baja tolerancia a las críticas, son perfeccionistas, autoexigentes, tienen afán de protagonismo, capacidad de liderazgo, una gran memoria y un sentido del humor sofisticado.

Niños con talento

Tras ellos estarían los niños con altas capacidades, con un C.I. de 120-130; los niños precoces, que destacan en un campo en concreto a muy temprana edad, y son capaces de tocar un instrumento como concertistas cuando levantan un par de palmos del suelo, escriben libros, realizan exposiciones de sus propios cuadros, etc.; y los niños con talento en ciertas áreas.

Todos ellos son niños brillantes, y sus padres y maestros deben saciar su insaciable curiosidad intelectual, científica, matemática, deportiva, musical… y deben arroparlos a nivel emocional y afectivo, como niños que son. Más aún porque, según señalan los expertos, estos niños suelen tener una gran sensibilidad y pueden volverse introvertidos y reservados.

Un reto educativo

¿Cuáles son los retos en su educación? A nivel institucional, la detección inicial de las altas capacidades: el 98% de los niños con altas capacidades en España no son detectados, según datos del Ministerio de Educación. Y en el 95% de casos de niños con altas capacidades son los padres de los pequeños quienes detectan la superdotación. Y a nivel educativo, los padres tienen que aprender a gestionar la falta de sincronía entre una faceta, la intelectual, tremendamente desarrollada, y otra, la emocional, que sigue una evolución similar a la de los niños de su edad.

Por todo ello, indican los expertos, lo importante es animar a los niños a aprender, fomentar su creatividad y no presionarlos con metas muy ambiciosas. Escucharles, entender su necesidad de preguntar, de saber más, y ayudarles a canalizar esa inquietud poniendo a su alcance libros, acceso a internet, organizando talleres de música o ciencias, visitas a museos y bibliotecas como parte de la vida familiar. Todo un reto educativo.