Idiomas desde la infancia, Belatz, 2015, Ilustración Digital

Idiomas desde la infancia

septiembre 1, 2015  |  Educación

Los niños que dominan dos idiomas son capaces de resolver más fácilmente los problemas que se les plantean.

Los niños son esponjas. Desde el momento de nacer aprenden a comunicarse, marcan sus horarios de comida, de sueño, demandan atención… y aprenden mucho más rápido de lo que podemos imaginar.

Todos conocemos niños de padres de distintos países que interactúan con ellos en varios idiomas. En poco tiempo, como por arte de magia, son capaces de entenderles y hablar con ellos utilizando las estructuras y vocabularios necesarios. Por eso, como padres, aun cuando en casa sólo utilicemos un idioma, tenemos que aprovechar esa facilidad para exponer a nuestros hijos a otros idiomas, en el colegio, en actividades extraescolares, en campamentos, con la televisión o las apps con las que juegan. Todo suma.

El bilingüismo, indican los expertos, ayuda a que los niños entrenen mentalmente, a que trabajen su memoria. Durante los primeros 4 años de vida se generan la mayoría de las conexiones neuronales, una etapa perfecta para estimular el aprendizaje de idiomas de manera natural, algo que los niños llevarán consigo toda la vida. El proceso sigue cuatro fases: en primer lugar escuchar, después comprender, hablar y finalmente, en una fase más avanzada, leer y escribir. El objetivo es reproducir el aprendizaje de la lengua materna con otro idioma.

¿Y qué dicen los expertos? A nivel de desarrollo cognitivo, investigadores de la Universidad de Strathclyde (Reino Unido) demostraron que los niños que dominan dos idiomas son capaces de resolver más fácilmente los problemas que se les plantean. Expertos del Departamento de Educación del Gobierno británico destacaron, en el informe ‘Investigating the role of language in children’s early educational outcomes’, que existe una clara vinculación entre las primeras experiencias de los niños y su preparación para la escuela primaria. Por ello, indicaron, es clave potenciar el aprendizaje de idiomas desde la infancia. Y un artículo publicado en la revista Neurology señaló que dominar más de un idioma puede retrasar la aparición de síntomas de enfermedades como el alzheimer. Parece que hacer trabajar al cerebro en distintos idiomas lo mantiene en forma durante más tiempo.

Conscientes de todo ello, los centros de aprendizaje de idiomas como British Council o el Institute Français cuentan con programas específicos para los más pequeños en los que los niños juegan en otro idioma, aprenden los primeros sonidos y palabras con canciones, poesías, dibujos y, casi sin darse cuenta, comienzan a hablar. Si nos centramos en el inglés, considerado como ‘lingua franca’ de los negocios y la tecnología, unos 400 millones de personas son nativas y ¡1.000 millones! lo hablan como segundo idioma. El presente pasa por hablar un segundo idioma. El futuro, por hablar algunos más. Así que, en esta torre de Babel en la que vivimos, hay que aprovechar el tiempo desde la infancia.

Según un informe publicado por la Comisión Europea en 2012, los niños europeos aprenden idiomas cada vez a edades más tempranas. La mayoría de los países y las regiones ha rebajado la edad de comienzo del aprendizaje obligatorio de idiomas durante los últimos 15 años, y algunos de ellos lo ofertan en educación preescolar: la comunidad de habla germana de Bélgica, por ejemplo, imparte aprendizaje de idiomas a niños de tan solo 3 años. Y el inglés es, con mucha diferencia, el idioma más enseñado en prácticamente todos los países europeos, seguido de lejos por el francés, el español, el alemán y el ruso.

El informe destacaba además que un creciente número de alumnos aprende en la actualidad dos idiomas durante al menos un año de la educación obligatoria. Por término medio, en 2010, el 60,8 % de los estudiantes de primer ciclo de enseñanza secundaria estaban aprendiendo dos o más idiomas, lo que suponía un crecimiento del 14,1 % comparado con cinco años atrás. Durante el mismo periodo, la proporción de alumnos de educación primaria que no estudiaba ninguna lengua extranjera pasó de un 32,5 % a un 21,8 %. El informe también confirmaba que en pocos países se exige a los profesores de idiomas en prácticas que pasen un periodo de inmersión en el extranjero, una experiencia clave que debería considerarse criterio de calidad en la formación del profesorado.