El potencial de la plasticidad cerebral, Sr. Sánchez, 2016, Ilustración Digital

El potencial de la plasticidad cerebral

marzo 16, 2016  |  Educación

Escuchar música clásica, hablar al bebé desde antes de que nazca, hacer meditación, yoga, ir a matronatación, dar masajes al bebé, jugar con él, llevarle a clases de chino… El mundo de la estimulación o atención temprana comienza desde la etapa prenatal. Según los expertos, desde ese primer momento y hasta los 6-7 años, los niños tienen una mayor plasticidad cerebral, las conexiones neuronales aún no se han cerrado, lo que les permitirá aprender mejor y más rápido. El objetivo es estimular el cerebro para ayudarle a crear conexiones neuronales. Cuantas más mejor.

Glenn Doman, padre de la estimulación temprana que a finales de los años 50 fundó los Institutos para el Desarrollo del Potencial Humano en Filadelfia (EE.UU.), comenzó trabajando con el neurólogo Temple Fay con niños con lesiones cerebrales, desarrollando sus áreas motrices e intelectuales. Trabajaban principalmente con niños con parálisis cerebral y al observar los progresos que conseguían con ellos, decidieron aplicar sus conocimientos al resto de los niños para potenciar su capacidad de aprendizaje.

El método que desarrollaron Doman y Fay se centra en aprovechar al máximo las capacidades y el potencial del niño en la primera etapa de la infancia. Su método exige la repetición de distintas actividades durante varias veces al día, y se divide en programas de lectura, inteligencia, música, matemáticas, escritura, excelencia física y segundo idioma.

Manual para padres y educadores

¿Cómo podemos estimular a los niños de manera temprana? Según los expertos, hay que respetar el tiempo de respuesta de cada niño, elegir un momento tranquilo para jugar con ellos, evitar los momentos en los que estén cansados y medir para no sobrecargarlos de tareas y estímulos. Además, sugieren elegir objetos agradables al tacto, al oído, al paladar, para mostrárs acompañados de canciones, palabras y sonrisas, porque las emociones juegan a nuestro favor y es importante que tanto los padres como los niños pasemos un buen rato juntos.

Los expertos recomiendan aprovechar momentos tranquilos como el baño para dar un masaje a los niños, ponerles música en el coche y en casa, mostrarles libros adecuados a su edad, con distintos colores, materiales, olores y texturas, contarles cuentos antes de dormir y establecer rutinas para comer, dormir y jugar que les ayuden a tener un marco de actuación y saber lo que se espera de ellos en cada momento.

Como resultado, los niños que reciben estimulación temprana crecen en distintos ámbitos:

Desarrollo psicosocial. En la etapa prenatal el cerebro madura para desarrollar sus funciones elementales. Con la estimulación del cerebro del niño se puede lograr el desarrollo y maduración de sistema nervioso central , y se lleva a cabo una interacción con las personas que lo rodean.

Desarrollo emocional. Es el desarrollo de conductas que marcan el carácter del niño. Los expertos Grace y Baucum (2009) categorizan las conductas en “fáciles”, niños de buen humor y predecibles, “difíciles”, niños frecuentemente irritables e impredecibles, y “lentos para responder”, niños malhumorados y poco sensibles a la atención.

Desarrollo cognitivo. Estudia las distintas estructuras del conocimiento en cada etapa del desarrollo personal. Jean Piaget explica que tales estructuras no son fijas sino que se van enriqueciendo y haciendo cada vez más complejas en distintas etapas de nuestra vida, desde la infancia hasta la edad adulta.

Desarrollo social. Aquí entra en juego el entorno en el que se desenvuelve el niño y por las personas que se encuentran a su alrededor. El niño aprende a relacionarse con los adultos, es capaz de aprender de ellos. Los valores de la familia, el afecto y las reglas de la sociedad le permitirán al niño, poco a poco, dominar su propia conducta, expresar sus sentimientos y ser una persona independiente y autónoma.