¡A comer!, Pilar Lama, 2014, Acuarela y lápiz de color sobre papel

¡A comer!

abril 24, 2014  |  Educación, Salud

“Crema de calabacín, figuritas de pescado con ensalada y fruta”. ¡Sí! hoy toca hablar del menú del colegio y de la importancia de la nutrición en la etapa escolar: están creciendo, no paran de aprender, de hacer deporte, y es importante cuidar lo que comen.

Todos hemos visto caras arrugadas en casa cuando hemos preguntado a los niños qué tal les había ido en el comedor. Son niños, lo sabemos. Y por ellos, estarían comiendo pan con chocolate a diario. Además, como padres, entendemos que no es fácil dar de comer a un “regimiento”. Pero en ocasiones tenemos dudas sobre la calidad de los menús, la variedad de alimentos, la escasez de pescado, las frituras… Y es que está en juego la salud y el correcto crecimiento y desarrollo de nuestros niños.

Sí, hablar de alimentación es hablar de salud. Y es que, de los 10 factores de riesgo identificados por la OMS como claves para el desarrollo de enfermedades crónicas, 5 están relacionados con la dieta y con el ejercicio físico: obesidad, sedentarismo, hipertensión arterial, hipercolesterolemia y escaso consumo de frutas y verduras. En este sentido, según datos de la Comisión Europea, 1 de cada 3 niños europeos entre 6 y 9 años era obeso en 2010. Y en 2014, esta cifra podría haber subido hasta 2 de cada 3 niños.

Obesidad y diabetes

La obesidad puede reducir la esperanza de vida hasta en 10 años. Y desde un punto de vista económico, sólo en España, los expertos calculan que los costes sanitarios directos e indirectos suponen 2.500 millones de euros. Según la OMS, la obesidad y el sobrepeso aumentan el riesgo de padecer diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Por ello, es importante cuidar la alimentación, educar a los niños en patrones de conducta alimentaria saludables, explicarles por qué hay que comer variado, por qué hay que evitar un consumo excesivo de dulces o de grasas, por qué no podemos vivir de comida basura…. Para que entiendan que, si mejoramos nuestra dieta y practicamos ejercicio físico, también mejorará nuestra salud cardiovascular, ósea, dental y digestiva, disminuirá la posibilidad de sufrir sobrepeso y mejorará nuestro aspecto, algo importante para todos, y aún más en etapas sensibles como la pre-adolescencia o la adolescencia. ¡A por ello entonces, desde pequeños!

¿Y qué tenemos que comer? Tal y como señalan desde la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, hay que consumir suficiente cantidad de pescado: al menos, dos veces por semana, tanto blanco como azul. Hay que consumir fruta y verdura a diario, ¡dar color a los platos! No hay que olvidarse de los lácteos: 2 ó 3 tazas de leche al día, o su equivalente en yogures o quesos, también cereales integrales, fuente de fibra diaria que facilita la digestión. Dos veces por semana hay que comer legumbres secas: lentejas, judías, garbanzos.

Pescado, frutos secos y aceite de oliva

¿Y la grasa? También debe estar presente en la alimentación, pero no debe aportar más del 35% de la energía, siento importantes las fuentes de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, procedentes del pescado, frutos secos como las nueces o las almendras, el aceite de oliva, etc. Para no excedernos en la cantidad de grasa, debemos elegir carnes, aves y lácteos preferiblemente magros. Y hay que preparar los alimentos y bebidas con poco azúcar añadido, para mejorar la alimentación y evitar problemas tan comunes en la infancia como la caries.

En cuanto a la preparación de los alimentos, es fundamental extremar la higiene: lavarse las manos y la superficie de trabajo, lavar los alimentos que se vayan a consumir o cocinar, cocinarlos a temperaturas adecuadas, refrigerar los alimentos perecederos y evitar el consumo de leche cruda, huevos y carnes crudas o poco cocinadas.

La CEAPA, Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, recomienda en su decálogo sobre alimentación escolar que los padres revisen los menús mensuales del colegio para confirmar la variedad, la combinación y la aportación nutritiva de los alimentos. Y exige a los colegios que incluyan diariamente verdura como ingrediente del primer plato y/o acompañamiento de los segundos, legumbres de 2 a 4 veces por semana, y al menos una pieza de fruta.

Además, animan a organizar en casa el resto de comidas de manera que completen una alimentación equilibrada. Recomiendan avisar al servicio de comedor cuando sea necesario administrar al pequeño una dieta especial. Piden a los padres que presten atención a otros alimentos y golosinas que los niños llevan al colegio. Que se aseguren de que el comedor, la cocina y los lavabos están limpios e, incluso, proponen que el momento de la comida sirva para promover hábitos saludables de higiene, limpieza de manos, uso de cepillo dental, etc.

En esta misma línea, el Parlamento Europeo aprobó el pasado mes de marzo un informe que aboga por introducir cursos de nutrición y gastronomía y promover hábitos alimenticios sanos en los centros escolares en todos los países de la UE. Estos cursos ayudarían a combatir la obesidad, enfermedades como la bulimia y la anorexia y el consumo de alcohol en la etapa escolar.

Este informe exige, además, que se prohíba cualquier publicidad de comida basura en los colegios. Los autores del documento señalan que la crisis económica ha incrementado la malnutrición en Europa y pedían a los Estados miembros de la UE que garanticen comedores accesibles y de calidad en los colegios para proteger la alimentación infantil.

Por otra parte, el informe invita a los países a utilizar los fondos de la Política Agraria Común (PAC) para incentivar buenos hábitos de comida en los colegios e incluir la dieta mediterránea en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad de la UNESCO.